Crónica: vigilancia internacional — Un domingo en la Escuela Unificada República del Perú
Redacción Política | San José, Costa Rica — Domingo, 1 de febrero de 2026, 13:00 hrs El sol de media tarde generaba sombras largas sobre el patio central de la Escuela Unificada República del Perú, ubicada en la avenida 1A entre calle 5 y calle 7, frente al parque Morazán. Era el lugar elegido para el punto de prensa con la misión electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se había desplegado para observar el desarrollo de las Elecciones Nacionales 2026 en Costa Rica.
La jornada había iniciado desde temprano: a las 6:00 a.m., las urnas abrieron en todo el país y millones de costarricenses comenzaron a ejercer su derecho al voto en un proceso que los medios calificaban como fundamental para el rumbo político nacional, marcado por debates sobre democracia y participación ciudadana.
Un recorrido antes del mensaje
Antes de que las cámaras y los micrófonos se congregaran en el patio escolar, el Jefe de la Misión de Observación Electoral de la OEA realizó un recorrido entre varias juntas receptoras de votos dentro del recinto. Caminó por pasillos, observó la instalación de mesas y saludó a funcionarios y observadores acreditados, como si quisiera ver por sí mismo cómo se vivía la elección desde adentro.
El ambiente, aunque serio, tenía un aire de normalidad en la jornada: algunos votantes salían con sus papeletas dobladas, otros consultaban con familiares, y los jurados de votación se movían con precisión entre listas y sellos.
El punto de prensa en el corazón de la votación
Al filo de la 1:00 de la tarde, el Jefe de Misión se colocó frente a las cámaras en el patio central del colegio. La expectación era alta: los medios nacionales e internacionales buscaban entender no solo cómo se estaba desarrollando la elección, sino qué señales enviaba la presencia de observadores internacionales en un proceso tan significativo.
La misión, integrada por expertos de diversas nacionalidades, fue recibida días antes por las autoridades del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), con el objetivo de supervisar que la jornada electoral transcurriera con transparencia, legalidad y respeto al voto ciudadano.
Durante su declaración a la prensa, se destacó que más de 100 observadores internacionales estaban desplegados en distintas zonas del país para seguir de cerca el desarrollo de la elección, incluyendo la instalación de las mesas, la votación y el escrutinio.
Una elección bajo observación
La presencia de la OEA no era un mero acto ceremonial: se trataba de una observación activa que debía contribuir tanto a garantizar la transparencia del proceso como a fortalecer la confianza ciudadana, en un contexto donde la participación y el respeto a las normas eran temas centrales de la conversación pública.
En sus redes sociales, la organización informó que ya desde la apertura de las Juntas Receptoras de Votos habían iniciado sus labores en distintas provincias del país, observando la jornada desde el primer momento.
El pulso de una democracia
Fuera del patio —a unos pasos de donde la prensa recogía declaraciones oficiales— los costarricenses continuaban su voto con calma, aunque con un sentido profundo de responsabilidad. Algunos conversaban sobre los temas que más les importaban, otros sobre la importancia de una elección vigilada por observadores internacionales, mientras que otros simplemente celebraban el ejercicio de su papel como ciudadanos.
La presencia de la misión de la OEA y su interacción con el TSE, así como con la prensa, colocaba ese domingo electoral no solo como una jornada más de sufragio, sino como un testimonio de cómo una democracia puede abrir sus puertas a la vigilancia internacional sin perder su esencia local.

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